Autoconsumo para ahorrar en tus facturas

El autoconsumo se define como la utilización de algún bien o recurso por parte de quien los produce. Es decir, se trata de energía que produces en tu propio hogar y que tú mismo utilizas, con o sin el apoyo de la red eléctrica general.

Tradicionalmente no se han utilizado sistemas de autoconsumo para la producción de energía, ya que lo habitual era depender de un proveedor. Lo más común suelen ser utilizar un termo de gas, ya sea a través de la conexión de gas natural de tu edificio o comprando bombonas. Otra opción muy utilizada es la de un termo eléctrico, cuyo consumo dependerá en gran medida de la capacidad del aparato: cuanta más cantidad de agua deba calentar, más consumirá. En cualquiera de estos casos, dependes de una compañía a la que debes pagar un recibo cada mes para seguir produciendo energía. Pero cada vez hay más hogares que han decidido pasarse al autoconsumo, produciendo su propia energía gracias a la energía solar, ya sea a través de placas térmicas o fotovoltaicas.

Autoconsumo para calentar el agua de tu hogar

En el caso de la energía solar térmica,  el autoconsumo consiste en el aprovechamiento de la energía emitida por el sol para calentar agua, que también se conoce como agua caliente sanitaria o ACS. Esto se consigue gracias a los paneles solares térmicos, que captan la energía del sol para calentar un fluido que almacenan en su interior, capaz de retener el calor de forma muy eficiente. Ese líquido circula por el interior del aparato, calentando el agua que se almacenará en un depósito hasta que llegue el momento de ser utilizada.

En este proceso no interviene de ninguna manera la compañía eléctrica o la de gas natural. Una instalación solar térmica es capaz de calentar suficiente agua para que puedas disfrutar de ella exactamente igual que si estuvieras utilizando un combustible fósil. En nuestro país tenemos la suerte de disfrutar de muchos más días de sol que en otros países europeos en los que esta tecnología es mucho más utilizada. Aún así hay días de lluvia o nublados en los que las placas no funcionan a pleno rendimiento.

Para aquellas ocasiones en que la energía solar no es suficiente para calentar la cantidad de agua que necesitas en tu vivienda, es necesario un sistema de apoyo que se encargue de proporcionar ese extra de energía. Es por eso que, aunque la instalación de un sistema de captación de energía solar supone una inversión y un ahorro inmediato en tus facturas, sigue siendo necesario contar con sistemas auxiliares que te aseguren un abastecimiento constante de agua caliente.

En cómputo global, una instalación de placas solares puede cubrir hasta el 80% de las necesidades de agua caliente sanitaria de tu hogar, con el consiguiente ahorro que eso supone en tu factura eléctrica o de gas. Evidentemente, el ahorro total dependerá de la zona en la que vives y de la cantidad de sol que capten tus placas.

Un factor que deberías tener en cuenta antes de realizar la instalación es que, a pesar del ahorro que suponen en tus facturas, requieren un mantenimiento puntual para asegurarte de que siguen funcionando adecuadamente. Acude siempre a un profesional con experiencia, para que el mantenimiento sea efectivo y no te encuentres con que tu placa se avería en el peor momento. 

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