Pasos necesarios para convertir el agua en potable

La potabilización es un proceso por el cual se transforma el agua de cualquier fuente, natural o no, en agua apta para el consumo humano. No es un proceso que deba realizarse para todo el agua de tu hogar, solo para aquella que vayas a beber.

¿Por qué es necesario potabilizar el agua?

Normalmente, el agua que llega a los grifos de nuestras casas ya ha sido sometida al proceso completo de potabilización. Aunque es cierto que siempre se puede mejorar la calidad del agua del grifo de tu hogar, usando filtros y descalcificadores, en la gran mayoría de los casos ese agua es segura para su consumo.

Pero hay ocasiones en que la vivienda no está conectada a la red de suministro. Puede que se abastezca del agua de un pozo, de un aljibe o de un depósito que acumula el agua de lluvia o de alguna otra fuente natural. En estos casos, es necesario someter al agua a un proceso completo de potabilización antes de beberla.

Un agua potable tiene unas características físico-químicas y bacteriológicas mínimas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda unos contenidos máximos de ciertas sustancias o microorganismos, como por ejemplo bacterias coliformes, metales pesados, etc. Esos serían los parámetros mínimos que debería tener el agua que consumas. El agua no potable puede ser una fuente de transmisión de enfermedades como la hepatitis A, diarreas, gastroenteritis…

beber agua limpia

¿Cuál es el proceso de potabilización del agua?

En países desarrollados, la potabilización del agua está sujeta a regulación por la legislación, intentando garantizar así la calidad de nuestros recursos hídricos. Se establecen criterios sanitarios mínimos que debería cumplir el agua para ser apta para el consumo humano. El objetivo al potabilizar agua debería ser el de alcanzar al menos esos parámetros mínimos.

  1. El primer paso sería analizar el agua de la fuente de la que vayas a captarla. Lo ideal sería que un laboratorio profesional realizara el análisis, para poder aplicar las medidas correctoras adecuadas.
  2. Eliminar materiales en suspensión a través de filtros, que variarán dependiendo de la turbidez del agua.
  3. Desinfectar y esterilizar el agua, para eliminar las bacterias y microorganismos causantes de enfermedades.
  4. Antes de consumirla, también se debería utilizar un filtro de ósmosis inversa, que hace de barrera final para todas las pequeñas impurezas y exceso de sales minerales disueltas.
  5. Tras el paso anterior ya se podría consumir, pero si se trata de un agua muy dura, sería conveniente contar con un descalcificador para mejorar el sabor y eliminar el alto contenido en cal.

Para contar con agua potable, sin arriesgarte a que contenga ningún tipo de bacteria o impureza, debes asegurarte de que el sistema de potabilización siempre esté funcionando en condiciones óptimas. Si uno de los componentes falla, el resultado final podría ser un agua de baja calidad, y por lo tanto un riesgo para tu salud y la de tu familia.

En Dankesol ponemos a tu disposición un equipo técnico profesional para realizar las revisiones necesarias y un mantenimiento periódico. Porque queremos que siempre disfrutes de un agua potable de calidad.

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